De extrañezas y sorpresas

Esther Cabrales

DIGAMOS

Digamos

que vino la noche

haciendo ondas

como un mar en calma

en la quietud en las sábanas en mí.

Digamos

que vino o viene sola

para quedarse

para acariciar

con sus pestañas

mis labios de espuma

de sueño

de dulces verdades inventadas.

Digamos que viene o vendrá sola

para colgarse de mi cuello

como collar de esquirlas.

Digamos

que llega

lenta y sin ruido

llega

despacio y firme

como el poema de tu cuerpo

llega a mí.

Llega

para quedarse

eternamente

en el deseo

que nos une

que nos separa

en el sueño

eternamente

en el sueño

que para siempre

nos separa

que para siempre

nos une.

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