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El regreso a los sentidos

Si perdiera la vista
mis manos no podrían tocar los ríos que desembocan en el estuario de tus labios. 

Si dejara de escuchar
¿Qué sería de tu olor a mandarina y lavanda que dejas cuando sales corriendo como liebre en fuga por los sueños en que persigues monstruos domesticados.

Si el olfato me fuera negado
no vería tu sonrisa caer por las cascadas de júbilo brincando a la mujer 
que camina sobre tacones que luchan por seguir un destino más sabio. 
Si mis manos no advirtieran el gusto de tu voz 
¿Acaso preferiría gritar antes de que el silencio supiera el daño acre de tu impasibilidad?
Si mis ojos dejaran de reconocer el sabor de tus lágrimas,
Dónde buscar el nido en que se erizan tus venas de sólo imaginar
la tempestad que provocarían tus besos 

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