Sin categoría

✂ Lo hallado

Digging
Seamus Heaney

Cavar
Entre mi índice y mi pulgar
la corpulenta pluma descansa, ceñida como un arma.
Bajo mi ventana, un sonido de rascar limpio
cuando la pala se hunde en el suelo de grava:
mi padre, cavando. Miro hacia abajo.
Hasta que entre flores su tensa espalda  
se dobla, se levanta veinte años lejos
inclinándose con ritmo a lo largo de los surcos de papas
donde cavaba.
La bota áspera refugiada en el canto, el mango
hacía firme palanca contra la rodilla.
Desenterraba tallos, encajaba el borde brillante
para remover papas tiernas que recogíamos
disfrutando su dureza fría en nuestras manos.
Por Dios, el viejo sí que sabía manejar una pala.
Tal como su padre.
Mi abuelo cortaba más tepe en un día
que ninguno otro en el pantano de Toner.
Una vez le llevé leche en una botella
con un corcho improvisado de papel. Se enderezó
para beberla y regresó de inmediato
a tajar y cortar con destreza, arrojando terrones
sobre sus hombros, bajando y de nuevo bajando
por el buen tepe. Cavando.
El olor frío de la tierra, el splish y splash
de la turba lodosa y los cortes bruscos del borde
a través de raíces vivas despiertan en mi cabeza.
Pero no tengo pala para seguir a hombres como ellos.
Entre mi índice y mi pulgar
la corpulenta pluma descansa.
Cavaré con ella.
(De Muerte de un Naturalista, 1966)
Traducción: Hipatia Argüero

Deja un comentario