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De citas ™ y de prestado ℗

Entonces yo empecé a pensar un insulto. Lo primero que me vino a la cabeza fue decirle *mugriento*. Pero en seguida quise pensar en otro . Y fue en esos instantes cuando se abrió, sola, una vitrina y cayó al suelo una mandolina. Todos, escuchamos atentamente el sonido de la caja armónica y las cuerdas .
Después el dueño se dio vuelta y se iba para adentro en el momento que el mayordomo fue a recoger la mandolina; le costó decidirse a tomarla, como si desconfiara de algún embrujo; pero la pobre mandolina parecía más bien, un ave disecada. Yo también me di vuelta y empecé a cruzar el comedor haciendo sonar mis pasos; era como si anduviera dentro de un instrumento.

La casa inundada
Felisberto Hernández

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