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✍ Bitácora de lo(s) sentido(s)

La vida hay que buscársela
hurtarla sin desviarse de si
debajo de una castaña 
en el  pliegue de un elefante en estampida
en los ojos de un mantarraya
En el mismo tren del desamparo.

Cuando duele el alma hay que contar las cicatrices 
Refugiarse en el sabor de una naranja 
Contarse un cuento con final inesperado
Esconderse en un ola muy cerca de la playa.
Cuando las amistades y los amores son pasado 
Hay que conquistar los parques y sembrar algunos pensamientos
Si el porvenir sabe a café frío
hay que ponerse a entibiar con todo y catalejos
Hay que regar los árboles ajenos 
y de paso  mojar a los hijos e ir a lavar la tumba de todos nuestros muertos.
Hay que defender una tarde de paz con uno mismo
Que la mujer que uno ama nos deshoje el espíritu una vez por semana
Esperar que de noche los fantasmas nos cuenten una historia de suspenso
No hay que sorprenderse cuando uno descubre que es feliz con lo que tiene
Que no hace falta más y menos nada.
Descubrir un pedazo de ciudad en la maleta
es la mejor prueba que uno ha estado en otra parte
Si uno se lleva puesto a donde vaya 
el atuendo es  una mezcla de placer y  de esperanza reencontrada

 Y no hay que pellizcarse para comprobar que uno anda vivo
Si acaso hay que brindar por el tiempo que nos falta

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