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✍ Bitácora de lo(s) sentido(s)

Un grillo se metió entre mis cobijas
Entre sueños lo maté sin remordimientos a almohadazos
Volví a dormir y la culpa me despertó más que su canto
De golpe me puse a buscarlo y lo vi en una esquina agazapado
lo tomé entre mis manos y le pedí perdón.
Desperté y nada de él
Salí de madrugada y  escuché a cientos de ellos cantando 
los imaginé frotando sus patas con sus alas
Junté mis manos vacías y supe un poco más de la tristeza

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