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✍ Bitácora de lo(s) sentido(s)

Receta para no cantar

El violín debe sonar grave
los metales cobijar ese ir y venir ondulante
Una voz delicada
tiene que agolpar el alma:
El tono ardiente
Un sentimiento amoroso
Debe dejarnos callados
Invadidos de asombro
Envueltos de nostalgia.

Hay que ir incorporando un conjunto de cuerdas y de vientos
Semejar  amistades distanciadas en si bemol 
Mostrar como las voces se rencuentran, se reinventan
Dejar claro que se han despojado de ritmos y rimas habituales.

Hay que columpiar los recuerdos en la infancia
Que aparezcan empujados  por adultos que se miran cómplices
Acompañarlos por coros sincopados de coautores de crímenes imaginarios
Añadir otras voces
Que simulen el dolor de amores frágiles e inevitables

El coro mayor debe repetirse con muchos silencios y miradas cruzadas
Repitiendo la misma palabra incondicional
Sugiriendo que no hay temores terribles y mucho menos pasajeros
( un poco mas de silencios)

Poco antes del final
Un agudo debe hacer vibrar el diapasón del alma
Un bajo debe envolver como un abrazo eterno
Debe quedar claro que estamos escuchando la música del cielo

La melodía se va disolviendo, los coros se apagan…

Y listo

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