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Poe+

 Iris en blanco y negro ( formato super 8)
1
Sus ojos negros parecen mirar la portada de un disco que sus manos sostienen delicadamente.  Grabado en Alemania con doce canciones. Ella lo escuchó tan pronto desembarcó en  México y de inmediato supo que esa canción era la forma en que debía decir lo que sentía por él La grabó una y otra vez, en el lado » A» y por supuesto en el lado «B» que era el lado favorito del rock. De un golpe quedó en ese casete de 90 minutos (45 por lado) . No eran los Rolling, ni los Beatles, ni tampoco, Jetro Tull  y mucho menos el  rey camaleónico de Bowie, con sus ojos de distinto color como la Taylor.
«I need you » se repetía, infinidad de veces y ella necesitaba más y más . La grabadora no paraba de dar vueltas, a un ritmo más lento que su corazón y sus ideas de amor. Ahora, cuando la canción  me sorprende en  algún lugar, sigue sonando exactamente igual, pero ya no es interminable, le sigue otra distinta e inesperada. Espero que se repita una y otra vez, pero acaba y lo que sigue nada tiene que ver.
2
Apenas se ve su mano tomando un acetato de 33 1/3 de una forma cuidadosa. Sus discos se multiplican : Pink Floyd, Kim Krimsson,  Elton John, (el de Taupin),  Clapton, Windwood,  E.W & F., Janis Joplin. Sus amistades también . Y llega Supertram, de desayuno por América , de comida y de cena se escuchaba no sólo en su casa, de fiesta en fiesta se fue rayando hasta que Casual Conversations ya no pasa de … But I really belive that I’m glad. Y ni que decir de Barry Manilow esa es otra historia.
Si le llamas, el teléfono suena ocupado desde la media noche hasta la madrugada del alba.  Ella viaja con la música que él va descubriéndole en ese mundo alternativo. Cuando regresa sus amigas la reciben, le ayudan a cargar las maletas llenas de recuerdos sin abrir. Habla y repite sin que nadie lo entienda, únicamente lo hace para no olvidarlo, pero aun no lo sabe.
3
Una bufanda cubre su cuello, sus ojos un poco rojos y  su nariz colorada. Su voz grave, a veces se esconde, tanto,  que  tiene que tocarle la espalda al  chofer de un camión para que le haga la parada. Sus ojos ríen a todas horas, incluso cuando se mojan por resfriados, disgustos o tristezas. 
Colecciona palabras de todos colores y regiones, las dice en silencio, escondiendo su polifonía como una mas de sus modestias.
Toma a Neruda o a Benedetti bajo el brazo  y no los suelta hasta que su amistad  esta a prueba de balas.
Buñuel, Godart, Allen, Bergman, Tarkoski, son como Rocco y sus hermanos. Visconti y Antonioni sus primos mayores. 
El Mayor Domo y la bella Marilyn están dentro de sus traducciones favoritas y de esas escenas ya no queda ninguna disponible.
4
Se ve de espaldas como dejando unas llaves sobre una cómoda. Entra y sale de su casa bajando y subiendo escaleras sin dejar de pisar un solo escalón; nada de supersticiones, mas bien por un trato igualitario y sin discriminaciones a las cosas cotidianas. Besos fraternos a su padre y a su madre, como una religión bien llevada, un «ya llegué «y un «ya me voy» o un «regreso al rato», su forma de avisar el paradero. Regalos a los sobrinos y cariños para los hermanos ante el menor pretexto.
 
5
Se le ve frente a un espejo, con un vestido negro y un saco como de satín en un tono un poco mas oscuro, maquillada, su cabello en caireles enmarcando su cara con labios rojos. Una noche de excepción ante esos jeans  cotidianos de  múltiples colores, blusas de seda y un suéter al cuello, entre collares, aretes  y relojes que no dan la hora, sino indican el tiempo que queda todavía para lo que se ofrezca y ocasionalmente un paraguas para olvidarlo donde ella queiera quedarse.
6
Sentada, leyendo un libro que descansa entre sus piernas. No se alcanza a ver la portada pero van apareciendo Freud,  Fromm y  luego Jung. Le  gustan los tres, de muchas formas los quiere, pero en el fondo el Lenguaje olvidado y el miedo a la libertad  le acercan  al  segundo. Una coincidencia mas,  ese enamorado morirá el 18 de marzo del 80. Dos años antes de que queramos irlo a visitar a Cuernavaca pero nadie sabe donde vive
7
Se ve la sala de su casa y su bolsa en el sofá. Su vida siempre está en otra parte ( ignoro si le gustará Kundera) tal vez por eso nunca la imaginé viviendo en Irrigación o colindancias.
8
De pie, como señalando un letrero que  dice: Próximos estrenos. Siete y medio, La gran comilona. Entramos a la sal acabando de atracarnos unos  tacos de cochinita en ese Wings de la Cineteca de Río Churubusco en el que vemos tantas cosas y reímos hasta que acabábamos en el piso sin otro deseo que seguir delirando.
9
Recargada en el portal de su casa de San Diego, su hija en una cuna, platicando de nuevo en lo que ella fumando en el garaje, me recuerda sin hablar que es la misma de siempre, 1997 quizás .
10 
Un portarretratos:  Ella besando a un hombre un poco mas alto que la abraza por la espalda.  No lo conozco aun, el hombre de su vida, el padre de sus hijos, al que debe despertar de vez en cuando porque  no se acuerda como se llamaba Dick Bogart en  Muerte en Venecia o si Olmo de niño era  De Niro o  Depardieu  en Novecento.  O por tantas sinrazones a 22 años de darle el si que una gitana le dice esta o cualquier tarde y de la cual no hay ni una sola escena
11
Sentada en un camastro volteando de lado hacia la cámara se le ve sonriendo, Tantos años y la vida ya se ve ahora en blue ray, en alta definición y en 3D. Pero ella sigue siendo la misma, incluso en blanco y negro.

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